Indígenas
En el Chaco paraguayo viven pueblos indígenas de cinco grandes familias lingüísticas, de las cuales 13 etnias o pueblos están presentes en la región. Estudios estimativos diversos dan cuenta de la existencia de entre 39.000 a 45.000 personas, de los cuales 7000 viven en zonas urbanas.
Las migraciones de los pueblos indígenas son fuertemente influenciadas por el factor económico. Hay una convergencia de indígenas del Pilcomayo e, inclusive del Bajo Chaco hacia las colonias Mennonitas o hacia las mayores estancias paraguayas en busca de trabajo o "changa". Se debe advertir que el sistema de valores está fundamentado en la igualdad.
Las actividades más importantes especialmente en el invierno son la caza de animales silvestres, la colecta de frutos del monte, de miel y de pesca. Una producción importante es la artesanía para la venta, que genera ingresos familiares, además está relacionada con el mantenimiento de la tradición, la religiosidad y la identidad étnica. Se cuenta que en la sociedad ayoreo, la creación de artesanía por parte de las mujeres, le otorga "prestigio", que es sinónimo de poder en las sociedades igualitarias.
El sistema de valores, común a las distintas etnias, enfatiza la igualdad. En las comunidades, el sentido de compartir y la generosidad recíproca implican que todos los miembros de un grupo, especialmente el de los parientes, tienen derecho a usufructuar los bienes conseguidos mediante el esfuerzo de cada miembro del grupo.
Mennonitas
Plett (1979), señala que la historia de los mennonitas está estrechamente relacionada con el factor religioso. En efecto, refiere que el origen de la visión religiosa de los Mennonitas se debe buscar en los movimiento de reformadores que surgieron en la Edad Media, cuyas orientaciones apuntaban a la vuelta al cristianismo primitivo. En efecto, los mennonitas provienen de la línea histórica de los Anabaptistas. La historia de los menonitas está relacionada con grandes movimientos migratorios causados fundamentalmente por la no aceptación del modo de vida desarrollada a instancia de la visión religiosa, ocurrida en los diferentes países (Suiza, Holanda) obligando a los diversos grupos a lanzarse a la búsqueda de lugares de tolerancia para su creencia. En este peregrinar llegaron a Prusia, de Prusia a Rusia, de Rusia a Canadá y Estados Unidos, de Canadá a Méjico, Bolivia y Paraguay.
Como parte del fenómeno migratorio, generado sobre todo por problemas con el orden político, que en determinado lugar ordenaba la obligatoriedad del servicio militar o la supresión de escuelas al estilo menonita y, en otros casos, huyendo de la persecución originada durante la 2ª guerra mundial, impulsaron a este grupo a buscar lugares más propicios para la vida en libertad para practicar la fe y enseñar a sus hijos según sus convicciones religiosas. La migración hacia el Paraguay tuvo varias etapas y lugares de colonización. Así, la fundación de la Colonia Menno, se produjo con la llegada de los primeros colonos procedentes de Canadá, específicamente de las llanuras de Manitoba, instalándose en Puerto Casado unas 279 familias, que tuvieron que esperar como 18 meses para penetrar en las tierras vendidas por Carlos Casado y debido a esa demora fallecieron 194 personas de tifoidea y 335 volvieron desanimados a Canadá. Finalmente para el año 1928 fundaron las primeras 14 aldeas.
En cuanto a la fundación de la Colonia Fernheim, la misma fue colonizada por colonos procedentes de Rusia, que primero buscaron refugio en Alemania, luego en Canadá, no prosperando esos viajes. Posteriormente buscaron refugio en Paraguay, instalándose en sucesivos viajes que comenzó desde 1930 hasta 1932, fundándose 19 aldeas y el Centro de Filadelfia, sufriendo la falta de medicinas, agua potable y alimentación adecuada, siendo muy pronto diezmados. Por su parte, otro grupo de refugiados de menonitas procedentes de Alemania, que en su primer momento estuvieron por Rusia, fundaron la Colonia Neuland, en 1947. Muchos habían perdido a su padre en la guerra y un gran porcentaje del grupo estaba conformado por viudas muy marcados por el trauma de los parientes que trabajaron en los campos de concentración. Plett, sintetiza el motivo de la emigración de los menonitas señalando que según los grupos y país de procedencia, unos lo hicieron para huir de persecuciones en carácter de refugiados y otros salieron buscando un lugar mejor para la práctica religiosa.
Las Colonias, con una población apróximada de 25.000 personas, se constituyen en los centros urbanos más dinámicos de la región. El sistema urbano comprende las Colonias Menno, Fernheim y Neuland. La estructura sanitaria y educativa son entre las más y mejores equipadas del pais. El sistema económico está basado fundamentalmente en la producción de carne, leche y en menor medida la agricultura. Se destacan las fábricas de lácteos, prensas de aceite (mani y algodón), molinos harineros, fábricas de balanceados y de fiambres y chacinados, etc. Cabe destacar la organización social consolidada sobre la práctica del cooperativismo. En la colonia Fernheim se encuentra el museo Jacob Unger con artesanía indígena, con reliquias arqueológicas y de la guerra del Chaco, Radio ZP 30 "La voz del Chaco Paraguayo" con programas en 9 idiomas y dialectos indígenas, el Hospital y el Hogar de Ancianos.
Criollos
Los asentamientos campesinos se encuentran distribuídos en todo el Chaco, existiendo más cantidad a lo largo de las riberas del río Paraguay y del río Pilcomayo. En el "Informe Paraguay" de la Fundación Desdel Chaco, se señala que los pequeños campesinos del Chaco son ganaderos y producen en parte para el mercado nacional y un mínimo para el autoconsumo. Hay colonias y asentamientos con familias que viven en comunidades agrupadas alrededor de la escuela o de una iglesia; otras, pertenecientes oficialmente a la comunidad o colonia, pueden vivir a muchos kilómetros de estos pequeños centros rurales.
Según estimaciones, aproximadamente la tercera parte de la población chaqueña se clasificaría como "campesinos" o ex - tanineros. Solamente en Boquerón, la población indígena y mennonita es mayor que la del campesino paraguayo. Hay un 22% clasificados como "latinos urbanos". En cuanto a los problemas que aquejan a estas poblaciones se mencionan: tuberculósis, mal de chagas, elevadas tasas de mortalidad infantil debido a la diarrea y deshidratación, infecciones respiratorias agudas, sepsis y meningitis.
La producción campesina se halla concentrada en dos áreas: cercana a Asunción, en la zona de Benjamín Aceval y Villa Hayes; la otra en el Chaco Central, próxima a las Colonias Mennonitas. Se cultivan el azúcar, las hortalizas, poroto, zapallos.
Existen pequeñas organizaciones comunitarias, como la comisión pro-escuela, pro-centro salud, etc. Reciben apoyo de la Iglesia Católica, las Colonias y Cooperativas mennonitas, ONGs. Estas instituciones brindan apoyo y acompañamiento técnico.
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